De amuletos
- Lily Asmar

- 2 days ago
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(El mundo desde la Luna)
“Aunque el canto que escuché hablaba de guerra,
de las hazañas heroicas de una generación entera
de jóvenes latinoamericanos sacrificados, yo supe
que por encima de todo hablaba del valor y
de los espejos, del deseo y del placer.
Y ese canto es nuestro amuleto”.
(Amuleto de Roberto Bolaño)
Siempre que el abuelo decidía unirse a nuestros juegos, era una oportunidad para aprender algo. En esto el abuelo era un maestro.
Él prefería los juegos de acción, y si bien esos no eran mis favoritos -pues nunca me consideré muy buena en ellos- la presencia del abuelo los convertía en eventos imperdibles. Casi siempre acabábamos jugando volleyball porque era el juego preferido del abuelo y ya fuera que estuvieras en su equipo o en el contrario, carismáticamente lograba que todos nos sintiéramos parte de un solo grupo de entusiastas deportistas.

El abuelo. (Foto del archivo familiar).
El momento más importante era, por supuesto, cuando el abuelo se envestía de suerte con el afamado “secador de platos” -el cual disfrazaba sus infinitas facultades mágicas bajo un manto de humildad casera- que la abuela reclamaba airosamente como suyo; más que porque el objeto perteneciera a sus dominios en casa, porque ella guardaba la secreta sospecha de estar desaprovechando auspiciosas oportunidades.
Ahora entiendo que el secador era ciertamente poderoso porque como todo amuleto hablaba del valor que tiene la esperanza, esa íntima necesidad de creer que lo imposible es también probable.
©️ BAGG






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