La caminata

(El mundo desde la Luna)
“Todo sonido es lo invisible bajo forma de perforador de coberturas.
Ya se trate de cuerpos, de recámaras, de departamentos, de castillos,
de ciudades amuralladas. Inmaterial, franquea todas las barreras.
El sonido ignora la piel, no sabe lo que es un límite:
no es interno ni externo.
Ilimitante, no es localizable. No puede ser tocado: es lo inasible.
La audición no es como la visión.
Lo contemplado puede ser abolido por los párpados,
puede ser detenido por el tabique o la tapicería,
puede ser vuelto inaccesible incontinenti por la muralla.
Lo que es oído no conoce párpados ni tabiques ni tapicerías ni murallas.
Indelimitable, nadie puede protegerse de él. No hay un punto de vista sonoro.
No hay terraza, ventana, torreón, ciudadela, mirador panorámico para el sonido.
No hay sujeto ni objeto de la audición. El sonido se precipita.”
(“Sonido” de Pascal Quignard).

El abuelo (Foto de archivo familiar).
Aprendí del abuelo que no hay nada peor que no intentarlo. Si hay convicción, hay que salir a la vida que a veces dice: sí. Así salió mi abuelo de su pueblo para bailar las alegrías y las tristezas, y se dedicó a la política que te obliga a bailar con la bonita y con la fea.
Lejos de la Luna y del tiempo en el que el abuelo bailaba, tomé clases de tango. No aprendí pasos difíciles porque me siguen cautivando aquellos que -en movimientos simples, casi imperceptibles- transforman emociones.
A veces el sonido, en su magnífica presencia, me sorprende como memoria. Me regresa y me trae tu alegría, la manera feliz en la que bailabas las cuecas y los tangos. Pienso en ti Papá y siento que puedo seguir bailando.
“Esta noche de luna”
Música G. Gómez y J. García / Letra H. Marcó / Osvaldo Pugliese & Jorge Maciel
© BAGG



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